Antes de avanzar a Jesucristo, di sencillamente la historia:
Dios es real antes de nosotros. Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Hizo el mundo como don. Los seres humanos son personas enteras con cuerpo, hechas a su imagen para comunión. El corazón centra lo que amamos, confiamos, tememos, escogemos y adoramos. El pecado nos tuerce y distorsiona el mundo. Dios llamó a Israel para recibir su promesa y llevar bendición a las naciones.
El evangelio se adelgaza al omitir algo: sin realidad se vuelve sentido privado; sin Trinidad, poder vago; sin creación, escape; sin humanidad, personas como proyectos o máquinas; sin corazón, manejo de conducta; sin pecado, cruz innecesaria; sin Israel, Jesús separado de la historia de Dios.
Un niño, nuevo creyente, padre o grupo puede decir:
Dios hizo. Recibimos. Pecamos. Dios prometió. Israel llevó la promesa. Cristo la cumplió.

Preguntas de repaso
- ¿Qué significa recibir la realidad en vez de inventarla?
- ¿Por qué importa la Trinidad antes de hablar de creación?
- ¿Por qué la creación es don, no necesidad divina?
- ¿Por qué la imagen de Dios establece la dignidad de todos?
- ¿Por qué el corazón es más que emoción?
- ¿Por qué el pecado es más que mala conducta?
- ¿Por qué Jesús debe entenderse dentro de la historia de Israel?
Ahora el camino gira de promesa a cumplimiento.
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